LUIS ZAPATA

La infancia de Luis Zapata es como la de los personajitos de Manuel Puig o Truman Capote: niños cuya más grande pasión es ir al cine como escape de una sociedad violenta y cretina. En el cine Guerrero de Chilpancingo vio películas mexicanas (adoró a Libertad Lamarque; luego, a Angélica María) y extranjeras: Fellini y Buñuel lo sedujeron de tal forma que quiso estudiar cinematografía. De chavito escribía historias para películas que le leía a su mamá. Todo indicaba que trabajaría entre los cables y reflectores del séptimo arte. Mas no fue así. Se inscribió en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y, durante este periodo, escribió Hasta en las mejores familias y El vampiro de la colonia Roma. Luego siguieron: En jirones, Melodrama, De pétalos perennes, La hermana secreta de Angélica María, entre otras. Y sólo comenzó a dirigir cuando la realización de hacer cine se democratizó. Se compró una camarita de video de ocho mil pesos, escribió un guión, reunió a sus cuates acapulqueños, gritó: "¡acción!" Y resultó Regalo de cumpleaños. Luego, Tomara, hablada en japonés; aún no agarra el valor suficiente para editarla. En el 2005 dirigió Afectuosamente, su comadre. El año pasado estrenó Angélica María frente al mar, filmada en colaboración con José Dimayuga. Su última novela acaba de salir a la venta, se llama: La historia de siempre. El personaje principal es un cinéfilo que asiste a un Festival de cine en Acapulco.